Cam Booser, relevista zurdo de 33 años, se convirtió en el brazo siniestro de confianza de los Rays de Tampa Bay con una temporada 2026 extraordinaria: 1.98 de efectividad, 29.6% de ponches y apenas 3.9% de boletos.
Su camino fue todo menos sencillo: sufrió fractura de fémur en la escuela, una vértebra rota, cirugía Tommy John y hasta un accidente en bicicleta que le fracturó el sacro. Frustrado, se retiró en 2017 y se dedicó a la carpintería en Washington.
Tres años después, lanzando por diversión en un centro de entrenamiento, registró 98 millas por hora. Con ayuda de Driveline resucitó su carrera, firmó con Arizona, debutó en Grandes Ligas con Boston en 2024 y pasó por los Medias Blancas antes de llegar a Tampa.
Tras empezar el año en Triple-A Durham, subió el 31 de mayo y no miró atrás: sus rivales le batearon apenas .171 y su WHIP de 0.76 fue el segundo más bajo entre relevistas. Una historia de perseverancia hecha realidad.