Los Nacionales de Washington vieron a varios prospectos dar pasos importantes en 2026, pero el caso de Miguel Sime Jr. destaca. Seleccionado en la cuarta ronda del draft de 2025, el joven llegó como un talento crudo pero eléctrico, con una recta poderosa y poco más. Este año dio grandes pasos en la dirección correcta.
La gran historia de su temporada fue el desarrollo de su slider. Al inicio del año contaba con una curva y un cambio para acompañar su recta de triple dígito, pero ninguno estaba refinado. Durante la temporada baja y los entrenamientos de primavera trabajó en encontrar un agarre para el slider que le funcionara.
Una vez encontrado el agarre correcto, el lanzamiento fluyó con naturalidad. El slider se convirtió en su arma principal, incluso lanzándolo más que la recta en ocasiones. El pitcheo tiene un movimiento engañoso hacia abajo que dificulta su lectura: los bateadores suelen creer que viene el slider y, cuando se dan cuenta del error, es demasiado tarde.
Con el slider, Sime ahora tiene dos lanzamientos de élite. Su físico, su mezcla de pitcheos, su velocidad y sus problemas de control recuerdan a Jarlin Susana. En la temporada ponchó al 41.3% de los bateadores que enfrentó (16.18 K/9), y aun tras su agresiva promoción a Clase A Alta, la tasa se mantuvo cerca del 40%.
En Clase A Alta (Wilmington) dejó efectividad de 2.15 con 76 ponches en 46 entradas, aunque su tasa de boletos siguió siendo alta (19.9%). Los rivales apenas le batearon por debajo de .150.
El control sigue siendo su principal tarea pendiente, y por ahora existe riesgo de que termine como relevista. Sin embargo, con apenas 19 años y material de élite, los Nacionales le darán todas las oportunidades para probarse como abridor. Hay una posibilidad real de que inicie la próxima temporada en Doble A.
En resumen: un brazo de alto potencial con velocidad de triple dígito y un slider letal. Si el control mejora, Sime podría convertirse en uno de los mejores prospectos de pitcheo del béisbol.