Las Grandes Ligas están experimentando en la Liga de Otoño de Arizona con restricciones al posicionamiento de los jardineros: obligar a los patrulleros de las esquinas a mantenerse cerca de las líneas de foul y jugar relativamente adelantados.
La AFL ha sido el laboratorio de la liga en los últimos años: la prohibición de los shifts extremos, el reloj de pitcheo y el sistema de desafíos ABS nacieron allí como experimentos antes de llegar a las Mayores.
El problema de fondo que MLB no logra resolver es el de los ponches. Ni la prohibición del shift, ni el reloj, ni el ABS han reducido los abanicados de forma notable, y manipular las defensas para generar más hits suena a truco más que a solución.
Quizás lo mejor sería una moratoria para dejar que equipos y jugadores se adapten orgánicamente: los Cerveceros y los Rays ya están tocando más la bola este año. El béisbol suele encontrar sus propios equilibrios si se le da tiempo.