Los Yanquis están 0-2 en la Serie de División ante los Tampa Rays y este miércoles podrían firmar el acta de defunción en el Yankee Stadium. La tropa de Aaron Boone tendrá que salir a jugar la pelota fundamental de manera impecable y olvidar lo ocurrido en los dos primeros choques.
La ausencia de un solo jugador, aunque sea una estrella como Aaron Judge, no puede costarle la serie a un equipo. Los Yankees cuentan con otros bates de poder y con un pitcheo que tiene que responder en el momento clave.
La realidad, sin embargo, es que esta franquicia necesita una limpieza general. Y esa limpieza debe empezar desde arriba: Randy Levine, Brian Cashman y el propio Aaron Boone deberían salir de la organización.
Este es un equipo diseñado para anotar principalmente con cuadrangulares. Pero en los innings finales y en los extra innings entran relevistas de alto calibre que no regalan nada. Algunos bateadores, como Cody Bellinger, saben poner la pelota en juego; la mayoría, en cambio, persigue las métricas de ángulo de salida que promueve la gerencia. Anotaron muchas carreras con jonrones ante pitcheo promedio, pero no saben fabricar carreras cuando el pitcheo aprieta.
En casi 30 años de Cashman al frente de la gerencia apenas hay un campeonato con un equipo formado por él. Heredó a Derek Jeter, Jorge Posada, Andy Pettitte y Mariano Rivera de la dinastía de los noventa, un núcleo construido por Gene Michael y Bob Watson.
La columna cierra con un repaso histórico al poderoso Escogido de la temporada 1955-56, equipo legendario del béisbol dominicano, y con las efemérides de la fecha en las Grandes Ligas.