Hace dos días preguntamos a los aficionados cuál era su agente libre ideal para los Filis. Hoy toca la pregunta inversa: ¿hay algún agente libre que prefieran que Filadelfia evite?
Pocas firmas generan unanimidad; siempre existe el riesgo de que un jugador no rinda o no valga el precio que exige. Es más divertido soñar con la pieza que falta que temer un error, pero no siempre se puede ser optimista.
Los Filis enfrentan un invierno de decisiones importantes, con un núcleo que envejece y la búsqueda de mánager en curso. Cada dólar mal gastado en la agencia libre puede costar caro en una división tan competitiva.
La afición está dividida: algunos prefieren evitar contratos largos para veteranos en declive, otros temen sobrepagar por nombres de relumbrón. El debate está abierto.