Los Dodgers lideran 2-1 la Serie Divisional ante los Bravos, pero lo hacen a base de pitcheo elite: su ofensiva aún no genera carreras que no lleguen por la vía del cuadrangular, una fórmula riesgosa para aspirar al título.
En el tercer juego, tres carreras en cinco entradas ante Chris Sale fue el mejor escenario posible, con el jonrón de dos carreras de Kiké Hernández abriendo el marcador en el cuarto. Sin embargo, ante cuatro relevistas de Atlanta no pudieron agregar ni una carrera de seguro, aumentando la presión sobre Yamamoto, Tanner Scott y Edwin Díaz.
El dato es elocuente: ambas ofensivas combinadas apenas conectaron un hit con corredor en posición anotadora en la serie. Si Tyler Glasnow no trae su mejor versión, ¿podrá este equipo ganar sin el respaldo ofensivo?
Hay motivos para el optimismo: Teoscar Hernández conectó tres batazos fuertes sin suerte, Freeman rozó otro jonrón y Mookie Betts sigue embasándose con frecuencia. Pero tarde o temprano, los playoffs exigirán más de esta ofensiva.